Abrir la cocina al salón: ¿tirar el muro, poner un ventanal o un cerramiento de vidrio?
Autora:
Lara Boguñá

Abrir la cocina al salón es una de las peticiones que más escuchamos al empezar una reforma, sobre todo en pisos de Barcelona con cocinas cerradas, pasillos largos y zonas de día que reciben poca luz. Ganar amplitud, luz natural y una cocina que forme parte de la vida de la casa tiene mucho sentido. Pero «abrir» puede significar cosas muy distintas, y cada opción tiene sus ventajas y sus renuncias.
En nuestros proyectos hemos resuelto esta conexión de tres maneras: eliminando el muro por completo, con un cerramiento de vidrio y perfil negro, y con un ventanal interior que conecta sin unir del todo.
Antes de decidir: tres preguntas
¿El muro es estructural? Si lo es, abrirlo no es imposible, pero exige un cálculo técnico, un apeo y los permisos correspondientes. Cambia el presupuesto y los plazos.
¿Cómo cocinas? Si se cocina a diario y con fuego intenso, los olores y el ruido llegarán al salón. Una cocina totalmente abierta pide una buena extracción; una separación de vidrio lo resuelve en buena parte.
¿Por dónde entra la luz? A menudo la cocina tiene la ventana y el salón no, o al revés. La solución buena es la que deja circular esa luz hacia el resto de la vivienda.
Opción 1: eliminar el muro y unir cocina y salón
En la reforma integral en la Sagrada Família hicimos un importante trabajo estructural: el apeo del muro que separaba cocina y salón. Así abrimos el espacio, mejoramos la circulación de la luz natural y creamos una zona de día mucho más amplia. Para que la cocina se integrara en el salón, elegimos mobiliario en acabado madera y una encimera de aspecto pétreo en tonos beige, en la misma paleta que el resto de la casa.

Cuándo funciona: cuando se busca la máxima amplitud y la cocina se vive como parte del salón. A tener en cuenta: la cocina queda siempre a la vista, así que su diseño tiene que dialogar con el del salón, y si el muro es de carga la obra es más compleja.
Opción 2: un cerramiento de vidrio con perfil negro
En el piso familiar de Poblenou, los cerramientos de perfil negro conectan la cocina con el comedor sin renunciar a la luz. Los muebles de madera suavizan la fuerza del estilo industrial y hacen que el conjunto se sienta cálido.

Cuándo funciona: cuando quieres ver y sentir la cocina conectada, pero prefieres contener olores y ruido. A tener en cuenta: el perfil marca mucho el estilo; el negro encaja de forma natural en un lenguaje industrial o contemporáneo.
Opción 3: cocina semiabierta con ventanal interior
En un piso de los años 70 en Sants, de unos 80 m², la cocina pasó a ser semiabierta, con un ventanal de hierro que fusiona el estilo industrial con colores atemporales e inunda el espacio de luz natural.

En la Travessera de les Corts la situación era otra: la cocina original era amplia, con espacio para mesa, y la redujimos para poder crear dos habitaciones. Para que no se convirtiera en un espacio cerrado y oscuro, incorporamos un ventanal que la conecta con el comedor, deja pasar la luz natural y mantiene la sensación de apertura.

Cuándo funciona: cuando la cocina necesita cierta independencia o cuando, como en Les Corts, la redistribución obliga a reducirla. A tener en cuenta: es la solución que mejor equilibra luz y separación, aunque la sensación de amplitud es menor que con la cocina totalmente abierta.
Cómo elegir
Máxima amplitud y vida en común: eliminar el muro.
Conexión visual y luz, con olores y ruido bajo control: cerramiento de vidrio.
Cocina con independencia o con menos metros: cocina semiabierta con ventanal.
No hay una respuesta universal. La decisión depende de la estructura del piso, de cómo cocináis y de cómo queréis vivir la casa. Por eso, antes de dibujar nada, empezamos escuchando: cómo es vuestro día a día, quién cocina y qué espacio necesita cada uno.
